#184. Cómo Maximizar tu Buena Suerte
"La suerte es el residuo de un buen diseño" — Branch Rickey
Te doy la bienvenida a No Solo Suerte.
Aviso: voy a relajar las reglas en agosto. Durante este mes la newsletter tendrá un formato variable e impredecible (no sé ni yo qué formato tendrá 😀). Alguna será solo citas, otras un concepto en formato condensado, e incluso alguna será un “revival” de ediciones pasadas que me gusten especialmente. Es posible que salga en sábado, en domingo, o que me dé alguna semana libre. Este mes vale todo.
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“Las personas afortunadas nadan a favor de la corriente de la vida, no contra ella. Lo hacen en ríos amplios y en constante expansión. Y al hacerlo, aumentan su superficie de serendipia.”
— David Perell
Hay 4 tipos de buena suerte en la vida.
El primero es aleatorio
El equivalente a que te caiga el gordo de navidad. Eres el recipiente de un acto aleatorio que te cambia la vida.
El segundo tipo depende de tu movimiento.
“Haz networking con intensidad. La suerte juega un papel muy importante en la vida, y no hay mejor manera de aumentar tu suerte que conocer al mayor número posible de personas.”
— Byron Wien
Este tipo depende de que le metas intensidad a tu vida: no te pierdes un evento, una charla o una clase, escribes online (acaba siendo un tipo valioso de capital permanente), regalas valor a tu alrededor, persigues sin tapujos a la gente que puede ayudarte con algo, piensas todas las semanas a quiénes dentro de tu network podrías presentar… la lista del intenso es infinita.
Los anglosajones tienen un término perfecto para esto: hustle.
Un ejemplo de hustler es Sara Blakely, fundadora de Spanx.
Sara vendía faxes puerta a puerta. Un día, cortó unas medias de gemelo para abajo, y con ello el primer prototipo de Spanx. Persiguió en persona a fabricantes de Carolina del Norte hasta que uno dijo que sí. Sin contactos, sin inversores y sin background en moda: pura insistencia. Luego logró, con la misma intensidad, que su producto llegase a Oprah. El resto es historia.
Cuando eres ese tipo de persona acabas colisionando en el espacio/tiempo con oportunidades que flotan a tu alrededor y que una persona que no produce nada para el mundo, o que no sale de casa, nunca captura.
Hay mucha gente que quizá no parezca desde fuera la más preparada, pero ha construido una vida sobre la base de hacer más cosas que los demás, meterle más esfuerzo (a la cosa correcta) que los demás, o de lograr estar en el sitio adecuado, con la gente adecuada, en el momento correcto.
Es fácil llamarlo suerte. Desde fuera, claro.
La tercera depende de tu conocimiento implícito
Conoces tan, tan bien un tema, que eres capaz de ver señal donde otros ven ruido. Cuando vas a por ella, sueles tener una competencia limitada porque al principio muy pocos lo ven como tú.
Un ejemplo es Jensen Huang (NVIDIA).
Construyó durante años un conocimiento implícito brutal sobre GPUs y computación paralela. Cuando lanzó CUDA, en 2006, nadie lo entendió. Pero él vio que la arquitectura pensada para gráficos de videojuegos podría usarse como la plataforma de computación del futuro.
Otro ejemplo es Amancio Ortega (Zara/Inditex).
Empezó desde abajo en el mundo textil y acumuló un conocimiento tácito inmenso de confección, tiempos, costes y demanda real del cliente. Descubrió que la moda podía funcionar al revés: no diseñar con meses de antelación y empujar producto, sino integrar verticalmente para acortar plazos y así reaccionar al feedback de las tiendas en semanas. Mientras la industria veía colecciones de temporada, él veía un sistema en el que información y velocidad iban de la mano.
Obviamente, es un tipo de suerte que, como todo lo que merece la pena en esta vida, requiere después una densidad de acción tremenda.
La cuarta depende de tu reputación (suerte pasiva)
“Todos los top de cada campo son beneficiarios de alguna especie de oportunidad insólita. Las rachas de suerte no parecen ser excepcionales entre los millonarios del software, los ídolos del deporte y las bandas de rock. Parecen ser la norma.”
— Malcolm Gladwell (Outliers)
El mundo sabe que conoces muy bien ese tema. Cuando sumas expertise con un fuerte posicionamiento personal, entonces la gente acude a ti con oportunidades sin que tengas que hacer mucho por encontrarlas.
A Warren Buffett le llegan por defecto las mejores oportunidades de inversión del mundo. Y le llegan a su despacho en Omaha, sin tener que estar en el cogollo de NYC o Palo Alto.
Al que ya está en 3 consejos del IBEX o del Fortune 500 le llegan todos los años 4-5 oportunidades profesionales más, sin tener que estar acosando al headhunter de turno.
Conclusión: La suerte tiene mucho de [diseño + esfuerzo]
Si quieres más suerte en tu vida, hay 3 cosas que puedes hacer (muchas veces en paralelo):
Aumenta tu parcela de suerte. Qué sea más fácil que te pegue a ti que a otro: produce cosas, escribe en público, da charlas, haz networking de calidad, sé el tipo de persona con la que otros quieran trabajar. La lista es amplia
Métete a fondo en un tema, de forma que puedas ver cosas donde otros solo ven ruido. Y cuando identifiques la oportunidad, métele intensidad para hacer de ella algo valioso
Ten una reputación pública específica. Que sea fácil encontrarte para determinados temas. Que sea muy fácil confiar en ti — como persona — y en tu criterio profesional
Y lo más importante: recuerda que, incluso en este mundo de IA, el 100% de las oportunidades profesionales siguen dependiendo, en última instancia, de la voluntad de dos personas de trabajar juntas. El 100%.
Porque la buena suerte no es algo etéreo. Es como electricidad. Se puede generar, y se transmite a través de las personas.
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