#182. Algunas Ideas para Desarrollar una Carrera Antifrágil. Aceptar el Reto es una Victoria en sí Mismo. No Seas un Pavo en Acción de Gracias
"Invierte en estar preparado para lo que venga, no en predecir lo que venga." - Nassim Taleb
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1. Algunas Ideas para Desarrollar una Carrera Antifrágil
"Hay dos tipos de estabilidad, la activa y la pasiva. Si asumes que tu matrimonio es pasivamente estable, un día te despiertas con los papeles del divorcio."
— Shane Parrish
El otro día leí este post de Julio Froment, las 15 ideas clave del libro Antifrágil de Nassim Taleb. Es uno de esos libros que habría que releer una vez al año.
Así nos describe Taleb el concepto de antifragilidad:
“Cuando eres frágil, dependes de que las cosas sigan el curso exacto que planeaste, con la menor desviación posible. Cuando no te importa la dispersión de resultados que el futuro pueda traer porque la mayoría te pueden ayudar, eres antifrágil.”
Vamos a verlo con un ejemplo:
El salmón rojo muere si el agua se calienta por encima de 21 grados. Sin embargo, el pez luna real puede calentar su propio cuerpo unos cinco grados por encima de la temperatura del agua. Lo consigue gracias a un intercambiador de calor que ha desarrollado en las branquias.
El salmón es frágil, porque necesita que su contexto (el agua) no cambie mucho para seguir viviendo.
El pez luna es antifrágil porque la exposición a diferentes temperaturas lo han hecho más fuerte. Hoy está mejor posicionado para adaptarse a los cambios en su entorno.
Fragilidad es depender del plan. Depender del contexto. Depender del agua en la que te mueves. Antifragilidad es que, pase lo que pase con el plan, suba o baje la temperatura del agua, tú mantengas buenas opciones de futuro.
Hoy te traigo unos principios que te ayudarán a desarrollar una carrera antifrágil. Porque el mundo del trabajo está cambiando a toda velocidad. Y en un río que se va a poner a 30 grados, no quieres ser un salmón.
Sé consciente de tus circunstancias personales antes de tomar una decisión de carrera
Si quemas mucho dinero al mes con los gastos de una familia joven y en crecimiento, quizá tomar mucho riesgo con un cambio de carrera no sea lo más conveniente en este momento. No es de extrañar que haya el doble de emprendedores en sus 40 que en sus 20.
Yo siempre que he emprendido o hecho un cambio de carrera radical he tratado de tener cubierto al menos un par de años de presupuesto familiar. Hay que medir bien los momentos para hacer las cosas sin depender de que eso que quieres hacer salga bien a la primera.
Es una tranquilidad para todos en casa (happy wife, happy life… ya sabes), y te permite tomar decisiones desde una posición de fortaleza, y no de necesidad..
Evita seguir el “comomolismo”, aunque la tentación sea grande
Las peores carreras que veo son aquellas gestionadas desde el “comomolismo” (”mira ‘cómo mola’ fulanito, que trabaja en la empresa de moda XYZ”), desde el FOMO (“Fear of Missing Out”: mis amigos están yéndose a XYZ sector y soy el único que no me estoy moviendo).
Una buena carrera es la que desarrollas sobre una base sólida: 1) sabiendo lo que puedes ofrecer (fortalezas, experiencia, conocimiento), 2) dirigida a resolver problemas que te llenan (interés, propósito), en 3) una empresa que refleje tu modo de entender la vida (cultura).
Nunca (¡nunca!) aceptes un trabajo en el que alguna de estas 3 cosas no se cumplan, solo porque sea muy cool el nombre de la empresa en la que trabajas en una cena. Del mismo modo, si ya estás dentro y ves que alguna de estas 3 condiciones deja de cumplirse, ha llegado el momento de cambiar de aires.
¿Buscas un cambio? Combina un trabajo estable, más 1-2 apuestas laterales pequeñas
La mayoría piensa que cambiar de carrera consiste en tener un momento de iluminación, dejarlo todo y empezar de cero.
El riesgo de operar así es alto: el día 1 no tienes ni las conexiones ni el conocimiento de ese nuevo contexto. Por eso muchos renuncian a asumir ese riesgo, aún necesitando un cambio de aires en sus vidas.
Hay otra forma, el enfoque mancuerna de Taleb: asumir cero riesgo en un lado de tu vida, y asumir mucho riesgo en el otro con apuestas pequeñas, medidas, pero muy convexas (aquellas que si salen bien, el beneficio es altísimo).
Imagina que eres ingeniero en una empresa de infraestructuras, pero te pirran los animales. Tu sueño es dedicarte a ese mundo, pero no sabes nada ni conoces a nadie en ese sector. No sabes qué modelos de negocio existen, ni las posiciones que puedan encajar contigo.
Mi consejo sería este: firma un contrato contigo mismo por el cual te comprometes a dedicarle 10 horas a la semana a investigar en profundidad las diferentes opciones que existen en ese segmento del que hoy conoces poco o nada. El plan es leer, verte con gente, visitar sitios y entender los modelos de negocio.
Se trata de aplicar Pareto: dedicar 80% de tu tiempo a la opción segura (tu trabajo actual), y 20% (un día, o dos tardes, discretamente) a explorar eso que quieres hacer. Una combinación que reduce el riesgo del cambio, al tiempo que aumenta tu opcionalidad.
Si durante esos 6 meses tienes 30-40 conversaciones con gente que esté haciendo cosas interesantes en ese mundo, quizá surjan situaciones en las que tú puedes aportar. Y así, sin tener que estar buscando trabajo explícitamente, es posible que el proceso te permita aflorar alguna oportunidad de cambio con la que dar ese salto que buscas.
Así explica el concepto Nassim Taleb:
“La antifragilidad es la suma de agresividad y paranoia: limitar tu riesgo por abajo, protegiéndote del daño extremo, y dejar que la ‘buena suerte’ se ocupe de sí misma. Y así, a mayor incertidumbre, más valiosa es tu opcionalidad: pocas pérdidas posibles, muchos mundos en los que ganas.”
Aplícate desde tus intersecciones, y olvídate del resto
Ser el top 25% en dos o tres habilidades/fortalezas combinables vale 100x más que ser el mejor del mundo en solo una.
Un ingeniero con una gran capacidad de persuasión y que además entiende los drivers de su negocio está mucho más cerca de la antifragilidad que uno que sólo se entiende con un excel.
Scott Adams, autor y creador de Dilbert, una de las tiras cómicas más famosas del mundo, es un gran ejemplo:
“Mi éxito como dibujante se basa en un talento artístico insignificante, unas habilidades básicas de escritura, un sentido del humor común y un poco de experiencia en el mundo empresarial. El cómic “Dilbert” es una combinación de las 4 habilidades.
El mundo tiene mejores artistas, escritores más inteligentes, humoristas más divertidos y gente de negocios con más experiencia. Lo raro es que cada una de esas modestas habilidades se reúna en una sola persona. Así es como se crea el valor.”
Adams está hablando de sus “intersecciones”, ese espacio en el que confluyen las experiencias, conocimientos y habilidades de cada uno, trabajadas a lo largo de los años, y que aplicadas a un “caso de uso” concreto le permiten destacar sobre los demás.
¿Cuáles son las tuyas?
Regala valor a tu alrededor. Sé la persona con la que todo el mundo quiera trabajar
Truco sencillo para una vida mejor: no hagas lo que quieras para ti mismo. Haz lo que la otra persona quiere para sí misma.
Sé alguien a quien la gente quiera seguir.
Haz que las situaciones mejoren cuando entren en contacto contigo.
Trata de que la gente salga de hablar contigo mejores personas y mejores profesionales de como llegaron.
Este concepto de “regalar valor” también aplica a tus clientes y a tu carrera. Por ejemplo, ofrece a tus clientes inteligencia de mercado o pruebas gratuitas de tu producto o servicio, sin esperar nada a cambio. Si quieres que te den más responsabilidad en el trabajo, contribuye a tu equipo por encima de lo que tu puesto actual te pide. Llena esos zapatos más grandes antes de que te los den.
Zig Ziglar nos recuerda la clave: “Puedes tener todo lo que quieras en la vida, siempre que ayudes a otras personas a conseguir lo que ellos quieren.” Una buena manera de adoptar ese mindset es grabarnos a fuego la célebre frase de Peter Kaufman: “go positive, and go first”.
Deja un rastro público de quién eres y de lo que sabes hacer
“Hay cuatro formas diferentes de generar apalancamiento: capital, trabajo, código y media. La forma más importante de apalancamiento hoy en día, y la más democrática porque no necesita del permiso de nadie, es crear productos sin coste marginal de replicación. Una forma es escribir código. Y si no sabes escribir código, escribe libros y blogs, o graba vídeos y podcasts.”
- Naval Ravikant
Esta newsletter es un buen ejemplo.
Me impresiona profundamente llegar a una reunión con gente a la que no conozco, y que alguien abra la conversación diciendo que lee No Solo Suerte. Es magia.
Es inevitable que esa conexión ayude a generar confianza, porque esa persona ya tiene un marco de referencia de cómo pienso, de las cosas que son importantes para mí, mi forma de entender ciertas cosas, etc.
Aplicar el método Arguiñano (doblar turno como escritor) se ha convertido para mí en una suerte de capital permanente, que flota en el universo ayudándome muchas veces sin yo saberlo.
Te dediques a lo que te dediques, ¿cómo puedes compartir con tu audiencia (tus clientes, inversores, amigos, colegas de profesión, etc.) temas de interés que te ayuden a posicionar tu marca personal, y te fuercen a aprender?
Hay muchas más formas de hacerlo, sólo hay que explorarlas. Piensa en cómo compartir con el mundo cosas que sabes o que te interesan. El efecto de ese esfuerzo te sorprenderá.
Dice Shane Parrish que cuando uno está en una buena posición, todas las opciones son buenas. Y cuando uno está en una mala posición, todas son malas.
La forma más fácil de analizar tu antifragilidad profesional es aplicando el principio de inversión: ¿cómo podría tu carrera desposicionarse — o sufrir un revés importante — en los próximos 1-2 años? ¿qué estarías contándole a tus amigos y familiares sobre lo que habría ocurrido?
Coge papel y lápiz y escribe esas razones. Tendrás delante todos los factores que ponen en riesgo tu posicionamiento futuro.
Porque recuerda: el objetivo de una carrera bien desarrollada no es un título, ni un sueldo. Es tener más y mejores opciones profesionales a cada paso que das.
2. Aceptar el Reto es una Victoria en sí Misma
“Me recordó una historia que Matthew McConaughey cuenta en su libro Greenlights.
Mientras se alojaba en una remota aldea de Mali, se presentó diciendo que era escritor y boxeador.
Según cuenta, a los aldeanos no les interesó demasiado su faceta de escritor, pero les llamó mucho la atención que fuera boxeador. La noticia se extendió rápidamente y el campeón de lucha tradicional de la aldea lo retó a un combate. Matthew aceptó.
Lucharon durante varios asaltos hasta que ambos quedaron completamente agotados. En ese momento, el jefe de la aldea detuvo el combate y levantó la mano de los dos en señal de victoria.
Más tarde, Matthew le preguntó a su amigo Issa si había ganado o perdido.
Issa le respondió: “No se trata de ganar o perder. Se trata de si aceptas el desafío. En el momento en que lo aceptaste, ya habías ganado.”
3. No Seas un Pavo en Acción de Gracias
“Si dedicas 10 años a una posición que genera muy poco valor en el mercado y, cuando tienes 40 años, en pleno pico de capacidad de ingresos, con familia e hipoteca, te sustituyen una máquina, o Marissa desde Filipinas, eres un pavo en el día de Acción de Gracias.”
— Jennifer Chan
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¡Qué bueno lo de Matthew! Me quiero leer el libro.
Excelente post y gracias por la mencion!