#180. La Dieta Líquida: Cómo No Morir por Sobredosis de Información. No Aprendes de la Experiencia. Te Querrán por tu Carácter
"Be water, my friend." — Bruce Lee
¡Hola!
Soy Rafa Sarandeses y esto es No Solo Suerte, un cocktail de 3 ingredientes — una reflexión, una idea útil, y una cita para pensar — para ayudarte a hacer flexiones con el coco y ser cada día mejor en lo tuyo.
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1. La Dieta Líquida: Cómo No Morir por Sobredosis de Información
Hoy he contado la lista de artículos que he ido guardando en mi app Reader para leer “más tarde”: 302 en solo 6 meses.
De eso habré leído, como mucho, un 3%. El otro 97% es un recordatorio permanente de que no estoy al día, de que me estoy quedando atrás. De que el mundo va a una velocidad que no puedo alcanzar.
Es una sensación desagradable, pero no hay mucho que pueda hacer al respecto. Según el psicólogo Timothy Wilson, el cerebro solo es capaz de atender conscientemente al 0,0004% de la información que nos rodea.
La evolución del filtro
Hace siglos, el filtro que decidía qué leías y qué no leías era el dueño de la imprenta. Ser un editor significaba 1) elegir qué se iba a publicar, y 2) darle a la manivela para ponerlo en papel.
Luego llegó internet, los blogs y Amazon Publishing (KDP). De repente, cualquiera — eso sí, aplicando tiempo y esfuerzo — podía publicar lo que le viniese en gana. El filtro inicial desapareció. Este cambio también hizo más fácil acceder a todo tipo de contenido.
Hoy, la sobredosis es mayor que nunca: el contenido online generado por IA cada año ronda ya el 50% del total. Ni siquiera nos salva ya el filtro físico de la fricción humana. Publicar este post me va a llevar unas 4 horas. La IA produce texto instantáneamente. Slop a tutiplén.
Todos los filtros (la figura del publisher, el esfuerzo que conlleva crear contenido, etc.) han saltado por los aires. La tasa de producción de contenido crece a ritmo exponencial, y el resultado es vivir con una mezcla de frustración y ansiedad por no tener tiempo suficiente en 100 vidas para leer todo lo que se supone que deberíamos estar leyendo.
El problema es que el filtro funciona muy bien
Nicholas Carr diferencia entre sobrecarga situacional y sobrecarga ambiental.
Hemos desarrollado filtros para evitar la sobrecarga situacional: en nuestro día a día no necesitamos leer todos los manifiestos de un puerto, o todos los libros sobre genética de reptiles.
Cuando necesitamos información en alguno de esos dominios (buscar la aguja en el pajar), tenemos filtros bastante eficientes para sacar la información que necesitamos sin sentirnos aplastados por todo el corpus.
La sobrecarga ambiental es un animal muy diferente. Según Carr:
“Cuando nos quejamos de la sobrecarga de información, lo que normalmente estamos señalando es la sobrecarga ambiental. La sobrecarga ambiental no consiste en agujas en un pajar: consiste en montones de agujas del tamaño de pajares.
La experimentamos cuando estamos rodeados de tanta información que nos interesa de forma inmediata que nos sentimos abrumados por la presión interminable de intentar estar al día.
Seguimos haciendo clic en enlaces, seguimos pulsando actualizar, seguimos abriendo nuevas pestañas, seguimos revisando bandejas de entrada y fuentes RSS, seguimos explorando recomendaciones de Amazon y Netflix —y, aun así, la pila de información interesante nunca disminuye.”
El problema es que el mismo filtro que nos ayuda a aliviar la sobrecarga situacional, nos inunda de información que sí nos interesa.
Quizá sólo quieres “aprender cómo aplicar la IA a tu productividad personal”, un tema relativamente estrecho. Es un filtro específico, sí, pero el caudal por el que te entrará todo lo filtrado será como intentar beber un café espresso de una boca de incendios.
La solución: la dieta líquida
"Estamos inundados de información y hambrientos de sabiduría."
— E.O. Wilson,
Hace tiempo lei Four Thousand Weeks, de Oliver Burkeman. Un libro para releer varias veces.
Así describe Burkeman por qué más productividad no es la solución:
“El principio general que nos aplica es lo que podrías llamar la ‘trampa de la eficiencia’. Hacerte más eficiente —ya sea aplicando distintas técnicas de productividad o exigiéndote más— no suele traducirse en la sensación de tener ‘tiempo suficiente’, porque, en igualdad de condiciones, las exigencias aumentarán para compensar cualquier beneficio. Lejos de lograr terminarlo todo, estarás creando más cosas por hacer.”
No se trata de trabajar más duro. Hoy sabemos que hay más agujas que paja en el pajar, y más rocas de las que nunca podrán entrar el el tarro de nuestro día. Como dice el autor Gregg Krech, no necesitamos aprender a ser más productivos. Tenemos que aprender a procrastinar mejor.
Una manera de hacerlo es como hace Burkeman: tratar tu consumo de contenido no como un cubo en el que acumular cosas, sino como un río en el que pescas cosas interesantes de vez en cuando.
Cuando algo te interesa, lo lees ahí, en ese momento. No lo guardas para luego:
“Esto significa tratar tu pila de ‘cosas por leer’ como un río, no como un cubo: como un flujo que pasa por delante de ti y del que vas sacando, de vez en cuando, algunas pocas piezas que realmente te interesan, en lugar de algo que tengas que vaciar por completo.
Al fin y al cabo, seguramente no te sientes abrumado por todos los libros sin leer de la British Library, y no porque no haya una cantidad enorme, sino porque nunca se te ocurrió que fuese tu trabajo leerlos todos.”
Se trata de meter más inmediatez en tu vida. Es aplicar el mantra de “vive en el presente”, pero aplicado al contenido que consumes.
¿Y si veo algo interesante pero no puedo leerlo en ese momento? una pena, pero lo dejaré ir con la corriente, porque sé que mañana llegará otra cosa que me compensará la pérdida. Be water, my friend.
¿Y cómo gestionamos los libros, entonces? pues de una manera muy parecida. Te lo dice Doris Lessing, premio Nobel de literatura:
“Solo hay una manera de leer: curiosear en bibliotecas y librerías, coger los libros que te atraen, leer solo esos, dejarlos cuando te aburran, saltarte las partes pesadas — y no leer nunca nada porque sientas que deberías hacerlo, o porque forme parte de una tendencia o un movimiento. Cada libro tiene un momento para cada persona.”
Este método funciona porque, según Burkeman, pensar que hay otra forma de hacerlo es engañarse a sí mismo:
“Llegar a vivir de esta manera implica, sin duda, tomar decisiones difíciles. Pero también resulta liberador, cuando te das cuenta de que nunca tuviste otra opción.
No tiene sentido castigarte por no haber logrado vaciar una lista interminable (de libros sin leer, de tareas pendientes, de sueños no realizados) que, en realidad, siempre fue imposible de completar desde el principio.
Me gusta pensar en ello como la técnica de productividad definitiva: interiorizar por fin las implicaciones de un hecho evidente: lo que e imposible —la pista está en el propio nombre— simplemente no puede hacerse.”
En un mundo en el que nos obsesionamos con hacer más y más cosas, hay que meterse en la cabeza que no por querer hacer más se va más deprisa.
Dice Warren Buffett, con su humor de siempre, que “No es posible tener un hijo en un mes dejando a nueve mujeres embarazadas.”
El ser humano tiene limitaciones. Y hoy, en este mundo acelerado por la IA, nosotros, los humanos, somos precisamente el límite. Es nuestra obligación saber dónde está ese límite, y respetarlo.
2. No Aprendes de la Experiencia
Cuando me preguntan para qué sirve escribir un diario siempre cuento esta historia.
La experiencia es importante, pero no por haberla vivido. Es importante por la oportunidad que tiene uno de repasarla después. Porque uno no aprende de la experiencia. Aprende de reflexionar sobre esa experiencia.
“Hay una gran historia del antiguo CEO de Levi’s.
Cuando iban a entrar en China, estaba muy preocupado de que no fuera a funcionar. Estaba estresado, sin dormir. Tenía un cuaderno que mantenía en su escritorio, y en él dividió toda su vida en bloques de tres años: de cero a dos, de tres a cinco, de seis en adelante, y así sucesivamente.
Lo que hizo fue catalogar todas las cosas que había aprendido, todas las habilidades que había desarrollado, el conocimiento que había adquirido y la sabiduría que había ganado en cada uno de esos periodos de su vida.
A veces lo cogía y lo hojeaba. Y la razón por la que lo hacía era porque, al terminar, siempre llegaba a la misma conclusión:
’Pase lo que pase, lo resolveré. Mira, ya he demostrado una y otra vez que sé hacerlo.’”
- Todd Herman (en el podcast The Knowledge Project, de Shane Parrish)
3. Te Querrán por tu Carácter
“La competencia es lo bueno que eres cuando hay algo que ganar. El carácter es lo bueno que eres cuando no hay nada que ganar. La gente te recompensará por tu competencia. Pero la gente solo te querrá por tu carácter.”
– Mark Manson
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Después de toda una vida leyendo libros de productividad e implementando todas las apps posibles…este libro fue el que me hizo parar y repensarlo todo.
Hará mucho bien a todo el que lo lea.