#175. Cómo Leer 10 Millones de Palabras al Año y Lograr que te Sirva de Algo. Es (Siempre) Cuestión de Personas. Tu Única Defensa ante la IA
"La forma más noble de servir es hacerlo sin esperar nada a cambio" — Mahatma Gandhi
¡Hola!
Soy Rafa Sarandeses y esto es No Solo Suerte, un cocktail de 3 ingredientes — una reflexión, una idea útil, y una cita para pensar — para ayudarte a hacer flexiones con el coco y ser cada día mejor en lo tuyo.
¿Te gusta lo que lees? Te pido un favor: dale al like y compártelo con familia y amigos para que otros lo descubran.
Gracias a los nuevos suscriptores que os habéis unido en la última semana. Somos ya 19.993 los que queremos ser cada día mejores en lo nuestro.
1. Cómo Leer 10 Millones de Palabras al Año y Lograr que te Sirva de Algo
Hace muchos años que dejé de contar outputs de lectura — libros leídos, por ejemplo.
Es mucho más útil prestar atención a los inputs: el tiempo que dedico a la lectura. Si los inputs están protegidos por una buena rutina, los outputs se suelen encargar de sí mismos.
Mis inputs son sencillos: intento leer 2 horas al día.
Si lo piensas, dos horas, repartidas durante todo un día, no suena a locura absurda. Y sin embargo, a lo tonto, la constancia hace siempre su magia: dos horas diarias son 30.000 palabras leídas al día (a 250 palabras por minuto), que suman unos 10 millones de palabras al año. El equivalente a 125 libros.
Quedarnos en “hay que leer mucho” no es suficiente.
Si lees no ficción y luego no haces nada con lo leído, te has dejado sin comer la nata del pastel. Hay que encontrar un modo de asegurarte de que llevas la teoría a la práctica de tu vida.
Para intentar que esto no me pase, mis días no consisten solo en leer. Empiezan siempre con un ritual de 3 pasos: leer, procesar y escribir.
El ritual mañanero
Mi día empieza con una estructura muy sencilla:
Por la mañana leo entre las 06.30 y las 07.45 (leo otros 30-45 minutos antes de dormirme)
Después, dedico 20 minutos a procesar mis subrayados.
Para terminar, escribo unos 20 minutos para aclarar ideas, siempre a mano, siguiendo la técnica de Morning Pages de Julia Cameron (link más abajo).
Fase 1 — La lectura
Siempre leo en formato electrónico.
Los artículos, pdf y transcripciones de podcasts y videos (prefiero leer que escuchar, soy todo un hereje), los voy compartiendo (desde diferentes fuentes) a una app llamada Readwise Reader. Los libros los leo siempre en Kindle.
Todo lo que subrayo al leer, tanto en Reader como en Kindle, se sincroniza automáticamente con Readwise como repositorio central, y desde ahí, sin tener que hacer nada más, va directo a mi base de datos en Workflowy.
Esto me permite tener siempre actualizada una “fuente de verdad” con todo lo que he capturado a lo largo del tiempo. Tengo más de 300 libros y decenas de miles de subrayados desde que empecé con esto, hace ya años.
El repositorio
Workflowy es un software para la gestión de conocimiento personal con formato de outliner.
Tiene una estructura muy flexible que permite ordenar ideas por indentación infinita: siempre puedes meter un nodo debajo de un nodo superior, y así hasta que te aburras. Puedes tener toda tu vida delante, en una simple lista de 10 nodos a vista de pájaro, y que cada nodo luego tenga una estructura en cascada con miles de nodos indentados por debajo.
A mí me funciona porque traduce muy bien mi forma de pensar a un formato digital. Puedo pasar de estar viendo cosas a 30,000 pies de altura, a ver el micro detalle de algo en pocos clics. Sin formato, y sin florituras que a mí no me aportan nada.

Fase 2 — El procesamiento
Todas las mañanas, cuando termino de leer, me meto en mi Workflowy y repaso todo los subrayados que se han volcado en las últimas 24h.
Esta fase es tan importante como leer, y consiste en 2 acciones independientes:
Conecto los subrayados recientes con otras ideas que ya tengo en la base de datos, y que me vienen a la cabeza al leer el nuevo contenido. Workflowy permite la doble referencia de nodos, de tal modo que una nota puede estar conectada con otra bidireccionalmente en la base de datos, lo cual acaba creando una red de ideas interconectadas (backlinked).
La mayoría de los días, conectar unas cosas con otras me da ideas para la edición de No Solo Suerte del sábado siguiente. Cuando eso ocurre, etiqueto ese conjunto de ideas como #post. Tengo centenares de ideas etiquetadas para posts futuros gracias a este proceso.

Resumo los subrayados más importantes en mis propias palabras, debajo de los originales (como subnodo), y los etiqueto #permnote (de permanent note — te recomiendo leer sobre el método Zettelkasten de Sönke Ahrens para tomar notas).
Si en Workflowy buscas por esa etiqueta encontrarás un montón de ideas que me han resultado importantes a lo largo del tiempo, escritas en mis propias palabras. Esto es clave.
Fase 3 — Las Morning Pages
La tercera fase es de escritura libre.
Tengo comprobado que mis días ganan foco cuando “vacío” mi cabeza en un papel por las mañanas. Para eso sigo la técnica de Morning Pages que te conté en la edición #158.
Muchas veces esta fase enlaza directamente con el paso 2 de mi ritual: me lanzo a escribir para conectar lo que he leído y procesado justo antes, esa misma mañana, con las 4-5 grandes preguntas o retos que tengo delante en el trabajo o en la vida en general.
Suelo ponerme un reloj limitando el tiempo a 20 minutos, tanto para la fase 2 como la 3. He aprendido a lo largo del tiempo que acotar cada fase me obliga a no irme de “parranda mental”, algo para lo que tengo una cierta (bastante) predisposición natural.
Disclaimers
No todos los días puedo seguir la rutina al 100%. La vida no acepta rigideces autoimpuestas, y es inútil pensar lo contrario. Pero si consigo cumplir con el ritual 3-4 veces por semana, me vale de sobra.
No se trata nunca de saberse las citas de memoria. Lo importante es 1) retener las ideas principales, y 2) darles una aplicación práctica en el día a día. Porque si lees mucho y luego no lo relacionas con tus retos, entonces no le estás dando a lo que has leído la oportunidad de cambiarte la vida.
Y así es como se escribe esta newsletter
Para todos aquellos que me preguntáis cómo hago para sacar una edición todos sábados en apenas 3-4 horas de trabajo, aquí viene el spoiler:
Gracias a mi rutina mañanera, para cuando me siento a escribir la mitad del trabajo ya está hecho.
Todos los sábados me siento detrás del teclado con mis subrayados delante, y con varias ideas conectadas entre sí y etiquetadas como #post en Workflowy.
Entre las 7 y las 10.30 de cada sábado me dedico a elegir las ideas que me llaman más la atención de entre las que están ahí, expuestas en mi “estantería” virtual.
Conecto esas ideas con citas relacionadas que ayudan a fijar el mensaje, y una vez lo he escrito, le doy a publicar. No suelo editar mucho.
Escribir la newsletter es la guinda del pastel de mi proceso diario, el cierre del ciclo a final de la semana.
Me obliga a escribir en mis propias palabras aquello que llevo varios días rumiando, cristalizando así algunas de esas ideas de forma más sólida.
Lo que me parece alucinante es ver que el resultado de un proceso diseñado para facilitar mi propia reflexión, le pueda resultar interesante también a los 20.000 que estáis recibiendo esta edición ahora mismo.
Por eso, y por seguir una semana más del otro lado… gracias de corazón.
Pregunta:
¿Te gustaría recibir por email, automáticamente, una selección de mis subrayados de libros, artículos y podcasts, todas las mañanas a las 7am?
Si hay suficiente demanda podría organizarlo en un futuro. Te dejo un ejemplo de cómo te llegarían aquí debajo
Aviso: la gran mayoría son en inglés.
2. Es (Siempre) Cuestión de Personas
Cuando pienso en mi vida profesional, el mayor atractivo de cualquier cosa que he hecho (y, sobre todo, cuando he emprendido) ha sido el poder trabajar con personas determinadas.
Tenía sentido meterme en esos proyectos porque tenía sentido hacer cosas con esas personas. La idea, y el trabajo para sacarla adelante, venía siempre después.
Me doy cuenta de que, después de 25 años dándole a la tecla, mi fórmula para pasarlo bien trabajando sigue tan vigente como nunca:
Trabajar con gente muy apetecible + contribuir con aquello que se te da muy bien + resolver problemas que te apetecen en ese momento = trabajo que llena el alma.
“Entré en el periodismo porque hice unas prácticas en ABC y vi que mi jefa era extraordinaria. Cuando volví a la universidad y estalló la noticia más importante del momento en mi campus (Duke), la llamé y le ofrecí mi ayuda. Un año después, tenía un trabajo en los informativos.
Entré en el mundo de las organizaciones sin ánimo de lucro porque conocí a un hombre en una boda que estaba haciendo un trabajo increíble. Dos años más tarde, empezamos a construir una organización juntos.
Entré en el diseño estratégico (design thinking) porque escuché a alguien en un webinar hablar sobre cómo podemos diseñar un futuro mejor. Hoy es una de mis socias.
El 90% de la batalla profesional consiste en encontrar a las personas adecuadas con las que trabajar. Búscalas en todas partes, vayas donde vayas.”
3. Tu Única Defensa ante la IA
“En un mundo inundado de contenido mediocre generado por IA, la persona capaz de sentarse durante horas frente a un problema difícil y producir algo verdaderamente nuevo será la última que quede en pie.
Tanto si hay auge como si hay crisis, esa persona ganará siempre.
Trata tu capacidad de concentración como un atleta trata su cuerpo. Entrénala cada día. Protégela con ferocidad. Es la única cosa que ninguna IA puede replicar.”
Si te ha gustado lo que lees, no olvides darle un like y compartirlo con otros como tú que quieran ser mejores cada día en lo suyo. ¡Gracias!





Si me gustaría recibir por email, automáticamente, una selección de mis subrayados de libros, artículos y podcasts, todas las mañanas a las 7am
Claro que nos gustaría! Gracias de corazón a ti.