#160. Carta de Hunter Thompson a su Amigo: 'Cómo Encontrar tu Propósito y Vivir una Vida con Significado'. Tu Creatividad Nace de tus Preguntas. 9 Lecciones de Vida que Rompen el Consenso
"No escribo un blog diario para 'publicar cada día'. Si ese fuera el objetivo, ya habría cambiado a la IA hace mucho. Escribo un blog diario para que no se me olvide cómo pensar." - Niklas Göke
¡Hola!
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Hoy Empiezo con una Recomendación Especial
Te voy a animar a que leas el libro de alguien a quien admiro y a quien tengo mucho cariño: Paco Arango.
En lo personal, tengo mucho aprecio a Paco porque creyó en mí en un momento crítico de mi carrera profesional, cuando no era nada obvio hacerlo. Siempre le estaré agradecido por ello.
Más allá de lo personal, admiro profundamente a Paco porque lleva más de 20 años ayudando a niños y adolescentes enfermos de cáncer a través de la Fundación Aladina.
El libro se llama Si no crees en Dios, te doy su teléfono. Y te lo recomiendo porque me está impactando muchísimo leerlo.
Da igual si eres religioso o no. En el fondo, para mí no va de religión.
Va de entender algo que hemos hablado en esta newsletter mil veces: que, en la vida, la serendipia flota siempre a nuestro alrededor. Y que cuando uno tiene un objetivo noble y pone su empeño y su energía en ello, cuando uno se compromete, entonces la serendipia suele conspirar en nuestro favor.
Llámalo Dios o energía cuántica. Da igual.
Más allá de eso, lo que ha vivido Paco a través de su labor es una bofetada de humanidad en un mundo cada vez más frío. Solo por eso, por meterte en el centro de esas historias y vivirlas de nuevo con él, vale la pena leerlo.
Todo lo que se recaude con el libro va directo a Fundación Aladina.
Lo tienes en Amazon (donde es ya el 7º libro más vendido en español) y en las librerías más importantes.
Cómpralo. Hazme caso. Me darás las gracias cuando lo termines.
1. Carta de Hunter Thompson a su Amigo: Cómo Encontrar tu Propósito y Vivir una Vida con Significado
Hoy te traigo una joya que encontrarás en un libro fascinante llamado Letters of Note: Correspondence Deserving of a Wider Audience.
Es la carta que le escribió en 1958 Hunter S. Thompson, con apenas 22 años, a su amigo Hume Logan, quien le había pedido consejo sobre cómo vivir su vida.
Una muestra impactante de sabiduría que no se corresponde con su edad.
NB: está ligeramente editada para ganar claridad en español.
22 de abril de 1958
57 Perry Street
Nueva York
Querido Hume:
Me pides consejo. ¡Ah, qué cosa tan humana y tan peligrosa!
Porque dar consejo a un hombre que pregunta qué hacer con su vida implica algo muy cercano a la egomanía. Presuponer que uno puede señalarle a un hombre la meta correcta y definitiva —señalar con un dedo tembloroso en la dirección CORRECTA— es algo que solo un necio se atrevería a hacer.
Yo no soy un necio, pero respeto tu sinceridad al pedirme consejo. Te pido, eso sí, que al escuchar lo que digo recuerdes que todo consejo solo puede ser producto del hombre que lo da. Lo que es verdad para uno puede ser un desastre para otro. Yo no veo la vida a través de tus ojos, ni tú a través de los míos. Si intentara darte un consejo específico, sería demasiado parecido a que un ciego guiara a otro ciego.
“Ser o no ser: esa es la cuestión: si es más noble para la mente sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna, o alzarse en armas contra un mar de problemas.”
— Shakespeare
Y, en efecto, ESA es la cuestión: si dejarse llevar por la marea o nadar hacia una meta. Es una elección que todos debemos hacer, consciente o inconscientemente, en algún momento de nuestras vidas. ¡Muy pocas personas entienden esto! Piensa en cualquier decisión que hayas tomado y que haya influido en tu futuro: quizá me equivoque, pero no veo cómo podría haber sido otra cosa que una elección, por indirecta que fuera, entre esas dos cosas que he mencionado: flotar o nadar.
Pero ¿por qué no flotar si no tienes una meta? Esa es otra pregunta. Sin duda es mejor disfrutar de flotar que nadar en la incertidumbre. Entonces, ¿cómo encuentra un hombre una meta? No un castillo en las estrellas, sino algo real y tangible. ¿Cómo puede estar seguro de que no persigue la “gran montaña de caramelo”, esa meta tentadora y azucarada que tiene poco sabor y ninguna sustancia?
La respuesta —y, en cierto sentido, la tragedia de la vida— es que buscamos entender la meta y no al hombre. Nos fijamos una meta que nos exige ciertas cosas: y hacemos esas cosas. Nos ajustamos a las exigencias de un concepto que NO PUEDE ser válido.
Cuando eras joven, digamos que querías ser bombero. Me siento razonablemente seguro al decir que ya no quieres ser bombero. ¿Por qué? Porque tu perspectiva ha cambiado. No es el bombero quien ha cambiado, sino tú. Cada hombre es la suma total de sus reacciones a la experiencia. A medida que tus experiencias difieren y se multiplican, te conviertes en un hombre distinto y, por tanto, tu perspectiva cambia. Esto continúa y continúa. Cada reacción es un proceso de aprendizaje; cada experiencia significativa altera tu perspectiva.
Así que parecería una tontería, ¿no?, ajustar nuestra vida a las exigencias de una meta que vemos desde un ángulo diferente cada día. ¿Cómo podríamos esperar no acabar en una neurosis desbocada?
La respuesta, entonces, no debe tratar de metas en absoluto, o al menos no de metas tangibles. Harían falta resmas de papel para desarrollar este tema hasta completarlo. Dios sabe cuántos libros se han escrito sobre “el significado del hombre” y cosas por el estilo, y Dios sabe cuántas personas han reflexionado sobre el tema. Tiene poco sentido que intente resumírtelo en la proverbial cáscara de nuez, porque soy el primero en admitir mi absoluta falta de cualificación para reducir el sentido de la vida a uno o dos párrafos.
Voy a mantenerme alejado de la palabra “existencialismo”, pero quizá te convenga tenerla en mente como una especie de clave. También podrías probar algo llamado El ser y la nada, de Jean-Paul Sartre, y otra cosita llamada Existencialismo: de Dostoievski a Sartre. Son meras sugerencias. Si estás realmente satisfecho con lo que eres y con lo que haces, entonces mantente bien lejos de esos libros — deja que los perros dormidos duerman.
Pero volvamos a la respuesta. Como decía, poner nuestra fe en metas tangibles parecería, como mínimo, poco sensato. Así que no aspiramos a ser bomberos, no aspiramos a ser banqueros, ni policías, ni médicos. ASPIRAMOS A SER NOSOTROS MISMOS.
No me malinterpretes. No quiero decir que no podamos SER bomberos, banqueros o médicos; sino que debemos hacer que la meta se ajuste al individuo, en vez de hacer que el individuo se ajuste a la meta. En cada hombre, la herencia y el entorno se han combinado para producir una criatura con ciertas capacidades y deseos, incluido un arraigado y profundo impulso de funcionar de tal manera que su vida sea SIGNIFICATIVA. Un hombre tiene que SER algo; tiene que importar.
La fórmula sería más o menos así: un hombre debe elegir un camino que permita que sus CAPACIDADES funcionen con la máxima eficiencia hacia la satisfacción de sus DESEOS.
Al hacer esto, satisface una necesidad (se da identidad al funcionar según un patrón definido hacia una meta definida), evita frustrar su potencial (elige un camino que no ponga límites a su autodesarrollo) y evita el terror de ver cómo su meta se marchita o pierde encanto a medida que se acerca a ella (en lugar de doblarse a sí mismo para cumplir las exigencias de lo que persigue, ha doblado su meta para que se ajuste a sus propias capacidades y deseos).
En resumen, no ha dedicado su vida a alcanzar una meta predefinida, sino que ha elegido una forma de vida que SABE que disfrutará. La meta es absolutamente secundaria: lo importante es el funcionamiento hacia la meta.
Y casi sobraría decir que un hombre DEBE funcionar según un patrón elegido por él mismo; porque permitir que otro hombre defina tus metas es renunciar a uno de los aspectos más significativos de la vida: el acto definitivo de voluntad que convierte a un hombre en individuo.
Supongamos que crees que tienes ocho caminos entre los que elegir (todos caminos predefinidos, por supuesto). Y supongamos que no ves un propósito real en ninguno de esos ocho. ENTONCES —y aquí está la esencia de todo lo que he dicho— DEBES ENCONTRAR UN NOVENO CAMINO.
Naturalmente, no es tan fácil como suena. Has vivido una vida relativamente estrecha, una existencia vertical más que horizontal. Así que no es difícil entender por qué te sientes como te sientes. Pero un hombre que procrastina al ELEGIR inevitablemente acabará teniendo su elección hecha por las circunstancias.
Así que si ahora te cuentas entre los desencantados, no tienes más opción que aceptar las cosas tal como son, o buscar seriamente algo distinto. Pero cuidado con buscar metas: busca una forma de vida. Decide cómo quieres vivir y luego mira qué puedes hacer para ganarte la vida DENTRO de esa forma de vida. Pero tú dices: “No sé dónde buscar; no sé qué buscar”.
Y ahí está el núcleo. ¿Merece la pena renunciar a lo que tengo para buscar algo mejor? No lo sé… ¿lo merece? ¿Quién puede tomar esa decisión sino tú? Pero incluso con el simple hecho de DECIDIR BUSCAR ya avanzas mucho hacia la elección.
Si no lo corto aquí, voy a terminar escribiendo un libro. Espero que no sea tan confuso como parece a primera vista. Ten en cuenta, por supuesto, que esta es MI MANERA de ver las cosas. Yo creo que es bastante aplicable en general, pero tú puede que no. Cada uno de nosotros tiene que crear su propio credo; este, simplemente, resulta ser el mío.
Si alguna parte no te parece tener sentido, por favor házmelo saber. No intento mandarte “a la carretera” en busca de Valhalla, sino solo señalarte que no es necesario aceptar las opciones que la vida, tal como la conoces, pone en tus manos.
Es más: nadie TIENE que hacer algo que no quiere hacer el resto de su vida. Pero, por otro lado, si eso es lo que acabas haciendo, convéncete de que TENÍAS que hacerlo. Tendrás mucha compañía.
Y eso es todo por ahora.
Tu amigo,
Hunter
2. Tu Creatividad Nace de tus Preguntas
Hay 3 preguntas mágicas que siempre han ayudado a desbloquear la cabeza de mis clientes en procesos de coaching:
“¿Qué preguntas te estás haciendo que necesitan una respuesta para poder avanzar?”
“¿Qué tendría que ser verdad para que eso que quieres, suceda?”
“Si mañana te levantas, y todo eso que quieres se ha cumplido, ¿cómo lo sabrías? ¿qué sería diferente al levantarte por la mañana / entrar en la oficina (si es un cambio en el trabajo)?
El otro día, leyendo el blog de Neurosciencegirl, me acordé de que la forma más rápida de conectar con nuestro yo creativo es empezar por hacernos las preguntas importantes, no buscar desesperadamente respuestas inmediatas.
“En la actualidad algunos de los instrumentos psicométricos que tratan de medir la creatividad, como el CREA (Inteligencia Creativa), plantean otro enfoque.
La tarea consiste en que al evaluado se le presenta una imagen y se le solicita que genere todas las preguntas que le puedan surgir al observarla. Posteriormente, se ofrece una puntuación basada en la originalidad, profundidad y construcción de dichas preguntas, más que en las respuestas que pueda dar.
Si pensamos en la inteligencia artificial generativa actual, observamos que incluso estos sistemas tecnológicos replican este principio fundamental: el primer paso para crear contenido en estos sistemas supone recibir un prompt, es decir, una pregunta o instrucción que actúa como desencadenante del proceso creativo.
Sin una pregunta inicial, sin esa interrogación que orienta y delimita el espacio de posibilidades, no hay creación posible. La pregunta no es solo el inicio del proceso creativo, es su brújula.”
— Neurosciencegirl
3. 9 Lecciones de Vida que Rompen el Consenso
Me encanta leer las lecciones de vida de gente a la que admiro. Siempre trato de compararlas con mi propia experiencia, y me dejan pensando un buen rato.
Aquí tienes 9 muy rápidas de Codie Sánchez, alguien a quien sigo en redes porque aplica el sentido común de una forma refrescante para los tiempos que corren.
No puedo estar más de acuerdo con las 9 lecciones que te dejo aquí. Verás que muchas de ellas con contrarias a las recetas de los gurús al uso.
Por cierto: me puedes escuchar hablar de algunas de cosas, desde mi propia experiencia, en el podcast que publicamos la semana pasada (Cómo fabricar tu propia suerte, link aquí).
“Es muy difícil cambiar el mundo cuando estás sin un duro. Así que no te disculpes por perseguir el dinero en ciertas fases de tu vida.
Si eres propenso a la soledad y al aislamiento… NO trabajes en remoto. Un equipo pequeño, con noches sin dormir y objetivos compartidos, es algo muy poderoso.
El burnout no viene de trabajar demasiado. El burnout viene de trabajar demasiado en cosas que no te encienden.
Si quieres ganar más dinero, sé más útil para personas que tienen más dinero.
Tienes que aprender a caer mal o acabarás atrapado en una cárcel construida con las creencias de otros.
La mayoría de la gente exitosa que he conocido no es tan lista. Van rápido, asumen riesgos, trabajan mucho. Ya está.
Si no lo has hecho, solo tienes una opinión.
‘Trabaja de forma más inteligente, no más dura’ es una mentira preciosa. No sabrás trabajar de forma inteligente hasta que hayas trabajado muy duro durante un tiempo irracionalmente largo.
Toma nota de la vida de la gente mayor: madrugar, estar casado, leer libros, acostarse a las 10 y beber menos es, en realidad, una maravilla.”
— Codie Sánchez
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Joder Rafa, qué nutritivo el post de esta semana. La parte de la carta me ha flipado tanto en el fondo como en la forma. ¡Cuánta sabiduría y a qué edad más temprana!
Me ha encantado la carta y que compartas el libro y propósito de Paco (a quien sigo y admiro desde hace años), pero me quedo con el descubrimiento de Codie Sánchez y alguna de sus frases. ¡Gracias por compartir!