#158. Una Técnica Infalible para Deshacer Cualquier Problema. Cuida tu Dieta Mental. Levántate y Trabaja
"En la vida no hay garantías. Salvo la garantía de que vivir una vida a medias es una receta para el desasosiego." — Oliver Burkeman
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Soy Rafa Sarandeses y esto es No Solo Suerte: un cocktail de 3 ingredientes para ayudarte a hacer flexiones con el coco y ser cada día mejor en lo tuyo.
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1. Una Técnica Infalible para Atacar Cualquier Problema
“La mayoría de los estudiantes que acudían al Centro de Escritura pensaban que el problema de su ensayo estaba en algún punto entre su frente y el papel que tenían delante. Es decir, asumían que su pensamiento estaba bien, pero que se quedaban atascados en ese último paso molesto y arbitrario en el que tenían que encontrar las palabras adecuadas para el contenido de su mente.”
— Adam Mastroiani
Si estás delante de un problema o un reto importante, ya sea personal o profesional, la solución inmediata nunca (¡nunca!) es preguntarle a ChatGPT.
ChatGPT ayuda al pensamiento profundo igual que Ozempic te ayuda a mejorar tus hábitos. Ambas son soluciones de resultado, pero no te ayudan a ser mejor a través de un proceso que implica eso que llaman trabajo duro.
ChatGPT tiene su sitio, pero viene después: cuando ya has establecido una tesis y necesitas investigar opciones o planificar pasos. Pero nunca para el acto inicial (y complejo) de pensar en profundidad sobre algo.
La única manera de deshacer la madeja, cualquier madeja, es con un boli y un cuaderno. Escribiendo sobre el tema, haciéndote las preguntas, lanzando hipótesis, conectando puntos. Sin que quede bonito, sin buena letra. Con tachones. Pero dejando que tu mente fluya y se enrede con la realidad a la que tienes que dar una respuesta.
El milagro de las páginas matutinas
“Escribir tus ideas siempre las vuelve más precisas y más completas. Por eso, nadie que no haya escrito sobre un tema tiene ideas plenamente formadas sobre él. Y alguien que nunca escribe no tiene ideas plenamente formadas sobre nada que no sea trivial.”
— Paul Graham
Todas mis reinvenciones profesionales (que podrían ser un ejemplo de problemas complejos) se han resuelto siempre utilizando un proceso de escritura matutina de tipo flujo de conciencia (“stream of consciousness”) que aprendí leyendo el libro The Miracle of Morning Pages de Julia Cameron.
Julia Cameron era guionista de Hollywood. Trabajó como escritora en películas como Taxi Driver o New York, New York. Llegó a estar casada con Martin Scorsese.
En un momento de su vida vio como cancelaban, en muy poco tiempo, tres proyectos a los que se había dedicado en cuerpo y alma. Así que hizo lo que muchos hacemos cuando la vida nos da una paliza.
Salir corriendo.
Se fue a Taos, Nuevo México, a una pequeña casa de adobe con vistas a las montañas. No sabía qué quería hacer. Ni siquiera sabía si quería seguir escribiendo.
Una mañana, sin que nadie se lo dijera, sin haber leído nada al respecto, empezó a escribir. Tres páginas a mano. Lo que le viniera a la cabeza. Sin filtros. Sin editar. Sin pretensiones de que aquello fuera literatura.
Nadie le enseñó a hacerlo. Fue puro instinto.
Esa forma intuitiva de desenredar su mente se convirtió en lo que hoy conocemos como Morning Pages, el corazón de su libro The Artist’s Way, que lleva más de cinco millones de copias vendidas y está traducido a más de cuarenta idiomas.
Una mecánica tan simple como efectiva
No tiene mucho misterio: nada más levantarte por la mañana, te sientas a escribir tres páginas a mano (unos 20 minutos), antes de hacer ninguna otra cosa.
Lo más importante es no detenerte nunca hasta completar las tres páginas. No parar ni para corregir una errata. Se escriben de seguido, sin juzgar lo que sale por el boli. Ignorando ortografía, gramática, estructura o coherencia.
Y cuando no sabes qué mas decir, escribes “no sé que más decir” una y otra vez hasta que, de repente, fluye una nueva línea de pensamiento. Y esa nueva línea siempre llega. Por eso es importante no juzgar el proceso, sino confiar en el proceso.
No hay forma incorrecta de hacerlo. No es arte. Ni siquiera es escribir en el sentido tradicional. Es vaciar la cabeza antes de que el ego despierte y levante sus defensas.
Cameron lo describe como activar los limpiaparabrisas espirituales.
¿Los beneficios?
El escritor Oliver Burkeman dice que de todas las herramientas de autoayuda que ha probado, las Morning Pages son las que han perdurado.
Y no es el único.
Es una práctica fija en las rutinas diarias de gente como Tim Ferriss, Bella Hadid o Alicia Keys. Elizabeth Gilbert (autora de Eat, Pray, Love) llegó a decir que su libro no existiría sin las páginas.
Julia Cameron dice que el poder reside en que esta forma de escribir, a medio plazo, saca eso que no sabemos que pensamos, pero que está ahí, afectando todo lo que hacemos desde el subconsciente. Es como limpiar, día tras día, una casa que lleva años cerrada hasta que sale a relucir su estado original:
“Cada mañana, al enfrentarnos a la página, nos encontramos con nosotros mismos. Las páginas aclaran nuestros anhelos. Vigilan nuestros objetivos.
Son una potente forma de oración. A medida que nos volvemos más y más sinceros en la página, nos volvemos más nosotros mismos. Nos volvemos cada vez más originales porque volvemos a ser el origen del que brota nuestro trabajo.
Y si nos estamos desviando, las páginas lo señalan. Nos indican el camino hacia el verdadero norte. Nos guían. Y con ellas aprendemos a actuar en nuestro propio interés. Dejamos de ser víctimas de las circunstancias.
Y así, elección a elección, empezamos a construir una vida que refleja nuestros valores más auténticos.”
Te invito a probarlo
El primer paso para entender la situación en la que estás, o el problema al que te enfrentas, es contarte a ti mismo en detalle esa situación o ese problema.
Puede no ser fácil al principio, porque igual que con las flexiones o las sentadillas, si fuese fácil no te ayudaría de verdad a ponerte en forma. Imagino que, a estas alturas del artículo, coincides conmigo en que meter a ChatGPT en la ecuación no tiene ningún sentido.
Si hay una flexión con el coco que vale la pena hacer, por uno mismo, es escribir por las mañanas.
James Clear nos recuerda el valor que tiene hacerlo:
“Mucha gente asume que es mala escribiendo porque es difícil. Eso es como asumir que eres malo levantando pesas porque la pesa es pesada. Escribir es útil porque es difícil. El esfuerzo que se emplea en escribir una frase clara es precisamente lo que conduce a un mejor pensamiento.”
Pruébalo. Haz contigo mismo un “contrato de permanencia” de al menos un mes, para que puedas apreciar los efectos. Date la oportunidad de juzgar por ti mismo.
A mí me funciona. Y lo hace por una razón muy sencilla. Porque como dice Shane Parrish: “Escribir es el proceso mediante el cual te das cuenta de que no entiendes de qué estás hablando.”
2. Cuida tu Dieta Mental
“Cuando la gente se preocupa por tu dieta mental, suele inquietarse por la basura que estás metiendo en tu cerebro: los vídeos cutres, las películas de terror baratas, los realities degradantes y demás.
Yo no estoy tan preocupado por los peligros de la comida basura mental. He comprobado que muchos de los mejores intelectuales que he conocido también disfrutan de ese tipo de dieta. Tener gusto por las comedias románticas malas no les ha podrido el cerebro ni les ha impedido escribir una gran historia o hacer física profunda.
Mi preocupación es otra: que no introduzcas en tu mente suficiente material realmente excelente.
Me refiero a lo que podríamos llamar la “teoría del gusto máximo”. Esta teoría parte de la idea de que tu exposición a los genios de cada campo tiene el poder de expandir tu conciencia. Si pasas mucho tiempo en contacto con un genio, tu mente acabará siendo más grande y más amplia que si pasas tu tiempo solo con cosas mediocres.
La teoría del gusto máximo sostiene que la mente de cada persona está definida no por su dieta en general, sino por el límite superior de esa dieta: lo mejor que consume de forma habitual y que es capaz de consumir.”
— David Brooks
3. Levántate y Trabaja
Después de probar todo tipo de sistemas de productividad durante buena parte de los últimos 25 años, mi conclusión es que — casi siempre — la mejor rutina matutina para mejorar tu productividad es muy sencilla:
Levantarte temprano, hacerte un café, y ponerte a trabajar en lo más importante que tengas entre manos.
Y ya está.
Como dice mi amigo Nik Göke, “just get up and work”.
“Casi nadie quiere escuchar la respuesta real a la pregunta de cómo dedicar más de tu tiempo finito a hacer cosas que de verdad te importan, y esa respuesta no implica ningún sistema.
La respuesta es esta: simplemente las haces. Eliges algo que te importe de verdad y luego, al menos durante unos minutos —un cuarto de hora, por ejemplo—, haces algo relacionado con eso. Hoy mismo. Ahora.
Realmente es así de simple.
Así que la pregunta es esta: ¿Cuál es esa cosa que podrías hacer hoy — o como muy tarde mañana, si estás leyendo esto por la noche — que constituiría un uso suficientemente bueno de una parte de tu tiempo finito y que, además, estarías realmente dispuesto a hacer?”
— Oliver Burkeman
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Vamos a probar lo de la escritura. No sé si serán 3 páginas pero empezamos con algo. Muy útil always. Gracias
Me ha gustado mucho el post y me ha hecho reflexionar bastante.. concide con el punto de inflexión en el que estoy ahora mismo, luego doblemente útil. Muchas gracias Rafa