#155. Vivir sin Objetivos: Cuando Trabajar es un Juego para ti, y Parece Trabajo para Todos los Demás
"No estás aquí para sacrificar tu alegría ni tu vida: haz lo máximo que puedas, pero de forma que puedas vivir, amar y ser feliz mientras trabajas." - Miguel Ruíz
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Vivir sin Objetivos: Cuando Trabajar es un Juego para ti, y Parece Trabajo para Todos los Demás
“Los objetivos son para perdedores. Por ejemplo, si tu objetivo es perder cinco kilos, pasarás cada momento hasta alcanzarlo —si es que lo alcanzas— sintiendo que estás por debajo de tu objetivo.
La gente orientada a objetivos vive en un estado de fracaso casi continuo, con la esperanza de que sea temporal. Esa sensación te desgasta. Y cuando logras tu objetivo, lo celebras y te sientes genial, pero solo hasta que te das cuenta de que acabas de perder aquello que te daba propósito y dirección.
Tus opciones son 1) sentirte vacío e inútil, quizá disfrutando de los frutos de tu éxito hasta que te aburran, o 2) fijarte nuevos objetivos y volver a entrar en el ciclo del fracaso permanente previo al éxito.”
- Scott Adams
Hace unos días escuché una conversación magistral (link en la foto) entre dos de mis podcasters favoritos: David Senra (Founders) y Patrick O’Shaughnessy (Invest Like the Best).
Lo que más me impactó del episodio es que Patrick no cree en los objetivos. Para él, los objetivos son una trampa. En su día escribió el post “Growth Without Goals" precisamente en esta línea.
Según él, fijar metas demasiado concretas te pone anteojeras. Te obliga a optimizar para lo que conoces hoy, dejándote ciego a oportunidades mucho más grandes que no eres capaz de imaginar al inicio del viaje.
Para Patrick, lo importante es tener un principio que guíe y ordene tu curiosidad. Una filosofía que te ayude a decidir a qué cosas dedicarle tiempo en tu vida.
Así lo cuenta en el podcast:
“Hay una charla increíble que recomiendo que todo el mundo vea, llamada Inventing on Principle, de un informático llamado Bret Victor.
En ella defiende la idea de que deberías encontrar un principio que quieras seguir en tu carrera. El suyo era que los creadores digitales deberían tener feedback instantáneo de lo que están creando. Cuando pintas con un pincel, obtienes feedback inmediato: ves la pintura al instante. En cambio, en informática, programas por un lado, compilas, y solo más tarde ves el resultado.
Había una brecha ahí. Su principio consistía en eliminar esa brecha. Esa fue la misión de su vida. Y me encanta esa forma de pensar sobre cómo encontrar la misión vital de uno: encontrar un principio. No necesariamente tener un objetivo, sino un principio.
Eso es muy diferente a vivir la vida persiguiendo constantemente una lista de targets. Cuando uno deja de perseguir objetivos (“quiero ser Director General de esta empresa”) y adopta un principio operativo (“lo que me mueve es liderar equipos grandes en entornos complejos”), te das permiso a evaluar posibilidades muy diferentes en apariencia (roles diferentes, industrias diferentes), pero que son consistentes con aquello a lo que quieres dedicar tu tiempo y energía.
Un ejemplo práctico: la “carrera portfolio” de Patrick O’Shaughnessy
Tras muchos años trabajando en una gestora de inversión fundada por su padre, en 2020 Patrick fundó Colossus, una red de podcasts y contenidos (Invest Like the Best, Business Breakdowns, Founders, etc.) para crear una plataforma de educación continua en la frontera entre negocios e inversión.
Desde ese año lidera, además, Positive Sum, una firma de inversión con la tesis explícita de “apoyar a emprendedores que están construyendo el trabajo de su vida”.
¿Y cuál es la constante en todo este proceso? No son objetivos, porque los objetivos que uno se marca a la hora de fundar un podcast y al crear un fondo de inversión no son los mismos.
Lo que da sentido al conjunto es un principio organizativo. En palabras del propio Patrick:
“Mi principio es este: cuando veo talento no descubierto, siento que es mi obligación hacer algo al respecto. Conocer a esa persona, aprender de ella, empezar a presentarla a otras personas, empezar a abrirle puertas. No necesito sacar nada a cambio. Lo que obtengo de ello es precisamente eso. El acto de ejercer ese principio es la recompensa.”
Para Patrick, lo más bonito que puedes hacer en la vida es apostar por otra persona antes de que el mundo crea que se lo merece. Porque, muchas veces, un ‘sí’ entre mil ‘noes’ tiene el poder de cambiar tu vida.
Eso explica a qué dedica su tiempo, y el modo en el que ha estructurado sus diferentes iniciativas profesionales. Es lo que hace que pasen de ser dos negocios independientes a tener todo el sentido bajo el mismo paraguas.
Patrick dedica su tiempo a aprender de grandes emprendedores (Colossus), a compartir ese conocimiento con el mundo (Colossus), y a apoyar talento emergente con capital cuando más lo necesitan (Positive Sum).
Un ecosistema sinérgico en todas sus patas y que le permite cumplir con el mismo principio: Identificar y amplificar talento como "ley interna", no como una meta financiera.
Patrick lo tiene claro:
“Si pudiera hacer una sola cosa una y otra vez durante el resto de mi vida, sería entrevistar a personas para ver si hay algo que yo veo y que nadie más ve, y luego ayudar a cultivar eso que tienen y mostrárselo a los demás de una forma que pueda tener un impacto real en la vida de esa persona.”
La recompensa es vivir de acuerdo a tu principio. El resto es una consecuencia de ello
Visto de este modo, cada podcast que graba, o cada inversión que hace, son éxitos en sí mismos, porque está poniendo su principio organizador en acción con independencia de si el resultado financiero llega hoy o dentro de cinco años.
Cuando operas bajo un principio genuino para ti, una misión que te mueve, el trabajo es la la recompensa en sí misma.
Y cuando el trabajo es para ti la recompensa, desarrollas una ventaja injusta: no estás "trabajando" en el sentido tradicional. Estás jugando un juego que sigue reglas que tú mismo has definido.
Mientras tu competencia se agota persiguiendo metas externas, que se autoconsumen al alcanzarlas, a ti trabajar te nutre por dentro.
Así se entiende mejor por qué Warren Buffett dice que entra en su despacho por las mañanas “bailando claqué”. Su trabajo es una fuente de energía porque es una expresión de su misión, no un “trabajo”.
Pensando en el principio que informa mi vida
En 2005, mi objetivo era ser socio de Goldman Sachs y jubilarme a los 40. Y aquí me tienes. A mis casi 47 años, emprendiendo por 5ª vez en mi vida.
¿He cumplido con aquel objetivo? Obviamente no.
¿He vivido genuinamente, poniendo en acción a cada paso un principio organizador muy mío? Yo creo que sí.
¿Cuál ha sido la verdadera constante, lo que nunca ha cambiado a la hora de tomar decisiones en mi vida profesional?
Me gusta situarme en esa verja de alambre que separa el mundo que conocemos del mundo que podría ser, con la misión de abrir con una tenaza un agujero por el que conectar ambos mundos, y ayudar a otros a pasar de un lado al otro.
Me gusta inspirar al crecimiento, a la transformación, y luego liderar ese cambio, ayudando a otros a navegar la disrupción. Me gusta idear nuevas realidades, nuevos mundos, y luego crearlos.
Por eso me fui de Goldman Sachs a Morgan Stanley, con 29 años, a montar el equipo de sur de Europa de divisa — sin tener ni idea de cómo iba a hacerlo.
Por eso dejé Morgan para irme a Mozambique, en 2013, a montar un banco de inversión enfocado en impacto — mucho antes de que la sostenibilidad se pusiese de moda… y sin tener mucha idea de cómo hacer eso tampoco.
Por eso entré después en Talengo: para montar una práctica desde cero, de nuevo con la idea de aprender sobre un mundo, el del talento, completamente nuevo para mí mientras lo hacía.
Por eso, hoy estoy cofundando dos compañías, con dos CEOs que representan lo mejor que España puede ofrecerle al mundo, desarrollando el concepto de superinteligencia aplicada al mundo del capital y del talento.
“Eso” es mi principio organizador: me hace sentir vivo saltar de un lado del precipicio al otro, construir el puente en pleno vuelo, y contar la experiencia en tiempo real por si a alguien le sirve de algo.
Cualquier cosa que haga, hoy y siempre, tendrá que cumplir con ese principio. Los objetivos, los targets, tendrán sentido si hacen que sea más fácil para mí vivir de acuerdo a ese principio.
Ahora tú
En tu caso, ¿qué es lo que subyace o conecta de forma más o menos implícita todo lo que has hecho en tu vida, quizá en roles o campos diferentes?
¿Qué es lo que nunca ha cambiado a pesar de todo lo que ha cambiado en tu vida o en tu trabajo, y que vertebra tu motivación como persona?
¿Qué eso que cuando lo ejerces te hace sentir más vivo que nunca — estés haciendo lo que estés haciendo?
En otras palabras… ¿A qué has venido a este mundo? ¿Y cómo podrías ponerlo más en valor en 2026?
Esto es importante, sobre todo ahora que comenzamos un año con página en blanco. Porque cambiar a esta perspectiva puede ayudarte a ver tu vida y tu carrera de un modo diferente. Más abundante, con mayor potencial.
Es un truco que no falla.
Porque como dice el eterno Warren Buffett: “El secreto del éxito es que parezca un juego para ti, y que parezca trabajo para todos los demás.”
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Muy cierto. Hay que buscar algo que te guste para convertirlo en tu trabajo y así no sentir que estás trabajando.
Me ha encantado el contenido y enfoque del artículo. Muchas gracias!